A OBSCURAS

A OBSCURAS

Hoy me detuve, a obscuras

en el umbral de una vida

entristecida,

cómo huyendo de mi misma

y llegando a la línea

que divide el dolor de una lágrima.

No hay rosarios sin misterios

ni padres nuestros sin suplicas

ni llanto;

aún me atrevo a decir

aunque suene a blasfema

que la vida misma

es un eterno rosario anunciado .

! El mío, mi propia letanía ,

no se cuantas perlas e gastado !

Y aunque suele decirse

que todo dolor se acaba;

que después de un cielo obscuro

se acerca la luz de la alborada:

No se esfuma la niebla,

no terminan las lluvias,

hace tanto que no florecen

las rosas en mi patio,

se quedaron marchitas

y a la luz de la luna

veo el vislumbre de una lágrima seca

que a rodado a travez de los años.

Hoy me detuve en el umbral

de mi propia vida,

y sin ningún sentido.

Aída Alanís

Enero 15. 2018

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EN TI TODO ES BELLO

EN TI TODO ES BELLO

Todo me parece bello :

Tu mirada dulce que enfatiza tu sonrisa,

Y tus labios

que no me canso de besar.

Tocar tus manos

y asirme de tu hombro

como si temiera perder

la libertad de amarte .

Me gusta tu silencio

y tu cara de niño,

y tu piel desnuda

que se eriza con mis caricias.

Y aquellas cosas

que los dos vivimos

sin importar el tiempo

ni el lugar.

Todo en ti me parece bello;

hasta tu voz que endulza

mis oídos,

y esa manía tuya

de romper mi tristeza

a carcajadas.

Creo que nunca había vivido

un amor tan profundo

como el que vivo contigo

como el que me haces sentir

cada vez que nos vemos

y me comienzas a amar .

Aída Alanís

Enero 3. 2018

Y tú te vas así : Como el ave que vuela a naufragar en el viento, sin rumbo aparente. Y yo , me quedo sola con esta distancia que duele pero con mis manos llenas de tu piel. Con mis ojos llenos de tu mirada; y con mi boca desesperada en la espera por volverte a besar. No hay nada más amargo que dejar que te marches y mirar tu silueta perderse. Mientras yo guardo en mis manos la última caricia que me diste antes de partir. Aída Alanís Diciembre 17. 2017.

NUESTRO ÚLTIMO MOMENTO

NUESTRO ÚLTIMO MOMENTO

Así fue aquel

nuestro último momento;

no dejabas de mirarme

como si presintieras

que ya no volverías a hacerlo.

Tenerte tan cerca

para mí fue un tormento ,

y sentir tus manos

rozando mis piernas húmedas,

no sé cómo explicar

tanto deseo.

Parecías un niño desesperado

me besabas toda,

y después perdías tus labios

dentro de mis cabellos:

como te gustaba olerlos.

Nunca vieron mis ojos

una pasión como la nuestra

con tal desenfreno,

¿ y los demás? no importaban,

hasta las aves del campo

guardaban silencio.

Tal vez tú también recuerdes

aunque ahora estemos solos

tan lejanos como el cielo

pero vivirlo fue hermoso

aquel último momento .

Aída Alanís

Noviembre 07 2017

EMBRUJO

EMBRUJO

¿ Qué hay en tus ojos

color de embrujo?

acaso son espadas desenvainadas

que penetran hasta el fondo

de mis huesos .

¿ Y que se esconde detrás

de ellos?

bajo aquellos terciopelos negros

de tus pestañas

que me miran

y ponen a temblar mi piel.

Y en la valentía de tus palabras :

¿ que guardas ?

¿ acaso eres sincero ?

ayer dijiste amarme tanto

y te confieso;

lograste perturbar

mis sentimientos.

Y yo me pregunto:

¿ qué hay en tus ojos?

que me embrujan de tal manera

que me hacen perder la razón .

Voy a terminar por vencerme

ante ti ;

con la cobardía del que no tiene

fuerzas para seguir.

Voy a terminar por ceder

pérdida en una ilusión

que nació en mi alma

como en cualquier mujer

que desea ser amada.

Como cualquier mujer

que se ahoga en la soledad

del desamor;

y entonces llegaron tus ojos

color de embrujo

y me robaron la razón .

¿ Qué hay en tus ojos?

que se quedaron fijos en los míos

ladronzuelos perdidos

que se vuelcan en el fondo

de mi corazón .

Aída Alanís

Octubre 18. 2017

CONTRITA

CONTRITA

Si algo recuerdo

en esta vida

desde hace mucho tiempo

es que yo

suelo decir:

que a mí nada me afecta.

Que lo mismo es para mi

sentir calor;

O sentir frío

más aún,

nunca han extrañado mis oídos

un ‘te quiero’

Es como si la vida

se hubiera dado a la tarea

de jugar conmigo;

Y yo, en respuesta

siempre a desafiarla

por puro capricho.

A veces, he llegado a creer

que soy de piedra,

pero me toco la piel

Y las siento tibia

como la de cualquiera.

Otras veces,

he llegado a pensar

que tengo el corazón de madera;

pero luego siento como se me estruja,

y de nuevo me toca escuchar

cada palabra hiriente

de cada mente loca.

Por un tiempo

llegué a pensar que nada me afecta

que soy fuerte, como roca

hoy me toca sentir

como llueven mis ojos,

como aprieto mi boca

para no gritar

por tanta injusticia

Y como sujeto mi corazón

por miedo a que se me rompa.

Aída Alanís

Septiembre 22. 2017